Comunidades de vecinos y particulares que quieren recuperar zonas verdes sin renunciar al descanso
Elegimos especies autóctonas y agrupamos las plantas según su necesidad de agua. El resultado es un espacio que se mantiene verde con un consumo hasta un 70% menor que un jardín convencional.
Antes de proponer nada, estudiamos la orientación solar, el tipo de suelo y el drenaje de tu parcela. Con esos datos preparamos un proyecto a medida con presupuesto cerrado, sin sorpresas a mitad de obra.
Poda, abonado orgánico y control de plagas en los momentos justos del año. Te avisamos cuando toca cada tarea y, si lo prefieres, nos encargamos nosotros con un plan de visitas periódicas.
Incorporamos lavanda, romero, tomillo y otras plantas que atraen abejas y mariposas. Tu jardín deja de ser solo decorativo y pasa a formar parte de la biodiversidad local.
Si el césped no es viable por la sequía, diseñamos composiciones con gravas decorativas, aromáticas y cubresuelos que aportan textura y color sin necesidad de siega constante.
Para comunidades de vecinos, recuperamos patios interiores y jardines compartidos con criterios claros: bajo mantenimiento, seguridad y un diseño que invite a quedarse. Consulta cómo lo hacemos en nuestro proceso de trabajo.
Cuando gestionas zonas comunes, cada decisión afecta a muchos vecinos. Por eso trabajamos con un método claro: primero evaluamos el estado real del jardín, después proponemos un plan de actuación concreto y, por último, lo ejecutamos sin sorpresas ni costes ocultos.
Antes de plantar nada, estudiamos la composición del suelo, la exposición al sol y el drenaje de cada zona. Con esos datos decidimos qué especies autóctonas funcionarán mejor y dónde conviene instalar el riego por goteo para no malgastar agua.
Recuperamos patios interiores, accesos y áreas de descanso que han quedado descuidados. Proponemos una distribución que combine plantas aromáticas, gravas decorativas y césped natural solo donde tenga sentido, priorizando la biodiversidad local y los refugios para polinizadores.
Cada comunidad tiene un ritmo distinto. Definimos un plan de poda, abonado orgánico y control de plagas adaptado a las estaciones, con visitas programadas y un informe breve después de cada intervención para que la junta sepa exactamente qué se ha hecho.
Tras la primera visita de valoración, entregamos un proyecto a medida con un presupuesto cerrado. No hay partidas abiertas ni improvisaciones: lo que acordamos es lo que se ejecuta. Si quieres ver cómo trabajamos paso a paso, puedes revisar nuestra metodología de trabajo.
Sabemos que presentar un proyecto a una comunidad requiere claridad. Preparamos una memoria sencilla con fotografías y planos para que cualquier vecino entienda la propuesta, y asistimos a la reunión si hace falta para resolver dudas sobre especies, riego o plazos.
No hace falta un gran parque para notar la diferencia. También intervenimos en terrazas comunitarias, cubiertas y pequeños patios interiores con soluciones verticales y macetas de barro que aprovechan cada metro sin comprometer la estética. Si quieres ideas para espacios pequeños, visita nuestra guía de recursos.