Desde la primera poda en un patio de Santiago del Estero hasta los proyectos comunitarios actuales, cada etapa del estudio se construyó con decisiones concretas sobre agua, suelo y especies. Este recorrido explica cómo llegamos a entender el paisaje como un sistema vivo que se diseña, se planta y se acompaña.
Carlos Alvarez Ramirez comenzó a trabajar en solitario con un encargo modesto: recuperar el jardín de una casa familiar en el barrio Islas Malvinas. La orientación solar, un suelo arcilloso y un pozo con caudal limitado definieron el primer proyecto de riego por goteo que el estudio instaló.
Tras varios veranos con plantas que exigían riego constante, decidimos cambiar el enfoque. Empezamos a priorizar especies nativas y aromáticas mediterráneas, y notamos que los jardines requerían menos agua y más visitas de polinizadores. Esa temporada marcó nuestra forma de seleccionar cada especie.
El primer encargo colectivo llegó de un edificio con zonas comunes degradadas. Diseñamos un plan de recuperación con gravas decorativas, lavanda y romero, y establecimos un calendario de mantenimiento compartido. Aprendimos a coordinar presupuestos cerrados con decisiones de varias familias.
Hector Lopez Torres se sumó para liderar las instalaciones de riego y Camila Ruiz Castro tomó la dirección de los planes de mantenimiento estacional. Con cuatro personas en el estudio, empezamos a documentar cada proyecto y a publicar guías prácticas sobre jardinería sustentable.
Incorporamos de forma sistemática franjas de flores silvestres y estructuras para insectos en todos los diseños. Lo que comenzó como una prueba en una terraza particular se convirtió en un estándar del estudio, con resultados visibles en la biodiversidad de los jardines que mantenemos.
El estudio mantiene jardines privados y comunitarios con un mismo principio: cada espacio debe funcionar con el clima y los recursos disponibles. La visita inicial sigue siendo el punto de partida, y el presupuesto cerrado, la forma de garantizar que el cliente sepa exactamente qué se va a plantar y por qué.
Diagnóstico antes que diseño Cada proyecto comienza con una visita al terreno: medimos la orientación solar, analizamos la textura del suelo y revisamos la red de agua disponible. Con esos datos definimos qué especies pueden prosperar sin riegos constantes.
Especies que ya conocen el clima Trabajamos con romero, lavanda, tomillo, salvia y gramíneas autóctonas que resisten la sequía estival. No plantamos especies que exijan cuidados intensivos ni consumos de agua que el cliente deba sostener todo el año.
Riego por goteo bien calculado Diseñamos líneas de goteo sectorizadas según la necesidad hídrica de cada zona. Cada emisor se coloca donde la raíz lo aprovecha, con programadores que ajustan el riego según la humedad real del suelo.
Mantenimiento estacional con sentido La poda se hace cuando la planta lo pide, el abonado orgánico se programa según el ciclo vegetativo y el control de plagas prioriza métodos biológicos. El jardín se mantiene sano sin depender de productos agresivos.
Antes de empezar un proyecto de paisajismo conviene resolver algunas dudas básicas: qué implica la primera visita, cómo se calcula el presupuesto o qué mantenimiento requiere un jardín mediterráneo. Aquí respondemos con claridad a las preguntas más frecuentes que recibimos en el estudio.
En esa visita estudiamos la orientación solar, el tipo de suelo y el drenaje disponible. También revisamos las instalaciones de agua existentes y escuchamos tus preferencias estéticas. Con esa información preparamos un anteproyecto con especies sugeridas y un presupuesto cerrado, sin coste oculto.
Trabajamos con plantas autóctonas y resistentes a la sequía: romero, lavanda, tomillo, salvia, cistus y algunas gramíneas ornamentales. Estas especies requieren menos riego una vez establecidas y aportan floración durante gran parte del año. Si prefieres césped, evaluamos alternativas como mezclas de gramíneas resistentes o superficies de grava decorativa combinadas con aromáticas.
Depende del estado inicial y de la superficie. Un rediseño completo de un patio pequeño puede llevar entre dos y cuatro semanas, incluyendo preparación del suelo, instalación de riego y plantación. Para terrazas con estructura existente, el plazo suele ser menor. Siempre entregamos un calendario orientativo antes de comenzar.
Proponemos un plan estacional que incluye poda ligera, abonado orgánico y revisión del sistema de riego. En verano se reduce la frecuencia de riego gracias a la selección de especies y al acolchado del suelo. Si lo prefieres, podemos encargarnos del mantenimiento periódico o dejarte una guía sencilla para hacerlo tú mismo.
Sí. Recuperamos zonas comunes ajardinadas, patios interiores y accesos de edificios. En esos casos coordinamos con la administración de la finca y adaptamos el proyecto a las necesidades de uso de todos los vecinos. También asesoramos sobre la normativa local de riego y las restricciones de agua vigentes.
Las plantas seleccionadas se eligen por su adaptación al clima y al suelo de tu jardín. Si alguna no prospera durante el primer año por causas ajenas al mantenimiento, la reponemos sin coste adicional. El sistema de riego, por su parte, queda cubierto por la garantía del fabricante y verificamos su funcionamiento antes de entregar el proyecto.
Detrás de cada proyecto hay un grupo reducido de paisajistas, agrónomos y jardineros que conoce el clima mediterráneo y las especies que mejor se adaptan a él. Trabajamos juntos desde la primera visita hasta el mantenimiento estacional, para que el jardín evolucione con coherencia.
Arquitecto paisajista con más de quince años de experiencia en jardines residenciales. Define la estructura del proyecto, estudia la orientación solar y el drenaje del terreno, y dibuja la distribución de especies que dará forma al espacio.
Ingeniero agrónomo especializado en suelos áridos y especies autóctonas. Analiza la composición del terreno, corrige problemas de compactación y elige las plantas que sobrevivirán con el agua disponible, sin depender de riegos constantes.
Técnico en instalaciones de riego por goteo y programadores automáticos. Diseña la red de tuberías y emisores para que cada planta reciba la cantidad justa de agua, y se encarga de la puesta en marcha y las revisiones periódicas.
Jardinera responsable de los planes de mantenimiento estacional. Realiza podas de formación, abonado orgánico y control de plagas con métodos respetuosos con los polinizadores. Conoce el ritmo de cada especie y anticipa sus necesidades.
Coordinadora de proyectos y primera persona que atiende tu consulta. Organiza las visitas de valoración, da seguimiento a los presupuestos cerrados y mantiene la comunicación con comunidades de vecinos durante todo el proceso.