Palabras de vecinos y familias que rediseñaron su exterior con especies autóctonas y riego eficiente.
El patio de casa era tierra seca y poca sombra. Nos propusieron un diseño con lavanda, romero y un pequeño olivo, y hoy es el lugar donde tomamos mate cada tarde. El riego por goteo consume menos de lo que gastábamos con la manguera.
Como comunidad, recuperamos el jardín del edificio que estaba abandonado. Plantaron especies resistentes a la sequía y dejaron un sector con aromáticas que los vecinos usamos. El mantenimiento estacional es puntual y sin sorpresas en el presupuesto.
La terraza era un espacio perdido. Ahora tiene un cerco verde con trepadoras y macetas de albahaca y tomillo. La orientación solar se estudió bien: las plantas que reciben más sol están donde corresponde y no se nos murió ninguna en el primer verano.
Valoré que primero vinieran a ver el terreno, midieran la exposición y preguntaran cómo queríamos usar el espacio. El proyecto llegó con un plano claro y un presupuesto cerrado. El resultado se ve natural, no parece un jardín de revista.
Antes de firmar un proyecto conviene dejar claros algunos puntos sobre mediciones, especies, riego y plazos. Estas definiciones evitan malentendidos y ayudan a que el presupuesto cerrado se cumpla sin sorpresas.