Cada servicio está pensado para una situación concreta: un patio que se seca en verano, una terraza sin sombra o una zona común que nadie sabe cómo mantener. Trabajamos con especies adaptadas al clima mediterráneo y sistemas de riego que no desperdician agua.
Antes de plantar nada, estudiamos la textura del terreno, el drenaje y las horas de sol que recibe cada rincón. Con esos datos decidimos qué especies van a prosperar sin depender de riegos constantes.
Romero, lavanda, tomillo, salvia y otras plantas que ya conocen el clima local. Menos agua, menos plagas y un jardín que se sostiene solo con la lluvia estacional.
Diseñamos la distribución de líneas de goteo según las raíces de cada planta, con programadores que ajustan el caudal a la humedad real del suelo. El agua va donde hace falta, no a la acera.
Gravas decorativas, aromáticas en maceta o cubresuelos resistentes: opciones que mantienen el verde sin la factura de agua que exige un césped convencional.
Poda en el momento justo, abonado orgánico y control de plagas con productos respetuosos. Un plan claro para que el jardín no se convierta en una carga.
Integramos plantas que atraen abejas y mariposas, y dejamos rincones sin intervenir para que la biodiversidad local encuentre su lugar en tu patio o terraza.
¿No sabes por dónde empezar? Te contamos cómo preparamos la primera visita y qué datos conviene tener a mano antes de llamarnos. Ver el proceso de trabajo o consulta nuestra guía de especies y cuidados.
Antes de comenzar cualquier intervención, dejamos por escrito qué incluye cada fase, qué depende del estado del terreno y qué decisiones corresponden al cliente. Así evitamos malentendidos sobre plazos, especies elegidas o cambios de diseño durante la obra.
Cuatro momentos del proceso que muestran cómo pasamos de un patio sin uso a un espacio verde con riego eficiente, especies adecuadas y mantenimiento sencillo.
La primera visita estudia la orientación solar, el drenaje y la textura del terreno. Con esos datos decidimos qué especies pueden crecer sin riegos constantes y dónde conviene colocar cada grupo de plantas.
Dibujamos la distribución de parterres, gravas y áreas de estar según el uso real del espacio. Cada rincón tiene una función: sombra para el verano, aromáticas cerca de la ventana y un paso limpio para el mantenimiento.
Instalamos líneas de goteo separadas por tipo de planta y exposición. Un programador ajusta la frecuencia según la estación, y el suelo se cubre con mulch para retener la humedad entre riegos.
Con especies autóctonas y una poda ligera en otoño, el espacio queda verde sin depender de un cuidado intensivo. Las visitas de mantenimiento se reducen a dos o tres al año, según la temporada.